Andaba en micro y me bajaba en Alejandro Sepúlveda con Grecia. Comencé a caminar hacia mi condominio por Alejandro Sepúlveda. Un tramo de la calle está tapado por cortinas negras que forman un cuadrado entero. No podía seguir derecho, ni subir. Podía devolverme o bajar. Empiezo a devolverme porque me dio miedo, sabía que tenía que pasar por ahí para llegar a casa pero también sabía que adentro vivía gente peligrosa que me haría daño.
Mientras trato de devolverme un tipo de 30 años me llama diciéndome, violentamente, que me devuelva. Me quita el celular y me invita a pesar por las carpas negras, me dice que nadie me haría daño.
Me obligan a bailar con un montón de gente más. Éramos adolescentes. Estamos dentro, hay gente a nuestro alrededor, público. Parecía una feria de verduras y nosotros bailando en medio. Yo quedé en una orilla y cada vez me acerco más a donde hay poca gente, bailando. Los otros jóvenes me siguen. Una niña que bailaba conmigo me dijo que qué estaba haciendo y yo le dije que así podríamos escapar. Mi familia estaba en una esquina esperándome. Cuando me alejo lo suficiente comienzo a correr con ellos y nos escondemos en un invernadero.
Saltos temporales, recuerdo matar a alguien malo.
21 de Junio del 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario